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Como podemos cuidar la salud, sin tener que gastar dinero, con las plantas que nos rodean

Los Arboles y plantas que nos rodean disponen de los ingredientes necesarios para cuidar nuestra salud

En cualquier lugar en el que nos encontremos, tanto en la ciudad como en el campo, vamos a descubrir los grandes beneficios para nuestra salud que ofrecen los arboles y plantas que nos rodean.

Nuestra vegetación es una autentica farmacia diseñada para ayudarnos a sobrevivir, ofreciéndonos una medicina totalmente gratis.

¿Cuales son estas plantas?

Desde los decorativos naranjos “llamados bordes”, que dan colorido a plazas y jardines, hasta las “molestas” ortigas que aparecen en solares abandonados, pasando por nísperos, olivos, madroños, moreras, algarrobos…están allí para proteger nuestra salud.

Las plantas  no hacen campañas de marketing publicitario y no mueven millones de euros, simplemente están allí para colaborar como parte de la naturaleza a la que pertenecemos, a cambio sólo piden respeto y sentido común.

Cuando hablamos de “respeto” nos referimos, entre otras cosas, a respetar su vida utilizando sólo la parte que necesitamos, sin deteriorar el resto de la planta, para que pueda seguir cumpliendo su función y manteniendo un desarrollo natural.

Tampoco se trata de reproducirlas a saco, ni mucho menos, su reproducción ya está diseñada a la perfección, desde antes de que llegásemos a aparecer por aquí.

Vamos a descubrir los beneficios para nuestra salud de los arboles y plantas que nos rodean

En esta serie de artículos hablaremos de los frutales más comunes, de los beneficios para nuestra salud de los arboles y plantas que nos rodean y los usos que se han hecho de ellos durante siglos.

También es importante destacar que la naturaleza nos ofrece un interesante surtido de instrumentos preventivos y algunos también utilizados como curativos y paliativos.

Sin duda hay que saber escuchar a nuestro cuerpo, para enterarnos de cuando algo empieza a estar mal. También hay que saber identificar  las circunstancias que pueden llegar a crearnos problemas.

Estos dos requisitos son fundamentales y las plantas dan por sentado que los conocemos, porque nos hacemos llamar “Homo Sapiens”.

El Cerezo

Este exquisito frutal forma parte de los arboles y plantas que nos rodean, creados, entre otras cosas, para cuidar de nuestra salud.

Este árbol capaz  de alcanzar entre lo 10 y 20 metros de altura y que puede aparecer de forma espontanea, en bosques y entre setos húmedos de la montaña media. Además de proporcionarnos un excelente alimento con sus frutos, una infusión hecha con sus hojas podremos crear una deliciosa e interesante bebida.

El fruto del cerezo, son las muy conocidas y apreciadas cerezas, que tienen cualidades: diuréticas, depurativas, digestivas, analgésicas, febrífugas, venotónicas, antianémicas y analgésicas. Lo que no resulta tan conocido es el uso diuretico que se hace de los rabillos o péndulos. Sus cualidades, de efecto rapido, son muy recomendable para casos de infección urinaria, reumatismo, artritis, gota, e hipertensión arterial de origen renal.

Sus hojas

Mucho menos conocidas son las bondades de las hojas del cerezo, que contienen:
Pectina, celulosa, calcio, cobre, fósforo, potasio, yodo, boro, vitamina B, taninos, fructosa, antioxidante (quercetina), ácido ascorbico, aceites esenciales, cumarina, ácido elágico y antocianinas. Lo ideal es recoger los brotes jóvenes durante la floración.

La infusión de hoja de cerezo, fue utilizada por nuestros antepasados para diferentes finalidades:
Fortalecer el sistema immunitario por su poder para aumentar las defensas del organismo, por sus propiedades anti inflamatorias, su acción hemostática, para limpiar de arena y toxinas el riñón, por ser diuretico, para atacar hongos, virus y bacterias, para retardar el envejecimiento gracias a sus antioxidantes y su contribución a una rapida recuperación aliviando la fatiga.

Otras cualidades, atribuidas a las hojas del cerezo son para aliviar: resfriados, gripes, hemorragias nasales, bajar la presión, reducir la taquicardia, también la anemia, la tromboflebitis, la enfermedad coronaria, la gota ( en menos intensidad que el propio fruto o sus tallos), expectorante y limpiador hepático.

No se recomienda, el té de hojas de cerezo : en caso de gastritis o úlcera pèptica, si se tiene tendencia al estreñimiento, presión muy baja, diabetis, o hipersensibilidad. De todas maneras siempre es recomendable consultar la opinion de un especialista.

¿Como podemos consumir las hojas del cerezo?

La recolección de las hojas debe hacerse en mayo, durante el inicio de la floración, porque es el momento en que contienen la mayor cantidad de nutrientes, cuando son tiernas y jugosas.

Puede consumirse la hoja tierna o dejada secar y conservarla a temperatura ambiente y sin luz durante el invierno.

También se pueden hornear ligeramente, depositando finas capas sobre una bandeja y con una toalla por encima, agitándose periodicamente. De esta manera conservaremos todas sus propiedades y su agradable fragancia. Con este proceso pueden conservarse durante un año, hasta que llegue la nueva temporada.

La forma de consumirlas es mediante infusión, añadiendo dos cucharadas de hojas secas trituradas , dejar enfriar y filtrado.

También pueden ser usadas en la cocina, además de hacer de conservante, que se puede añadir a conservas como mermeladas, compotas, y añadiéndola en los frascos donde se conservan vegetales, aportando un exquisito y original sabor a pepinos y tomates.

UN REFRESCO SALUDABLE.

Tenemos que empezar a olvidarnos ya de los refrescos edulcorados con o sin gas añadido y empezar a jugar con las sanas y sabrosas combinaciones que nos ofrece la naturaleza, como la combinación, al gusto, de hojas de cerezo y limón, menta y edulcorado con un poco de miel o azúcar de caña.

RECETAS TRADICIONALES.

HÍGADO: Para la restauración de un hígado con hepatitis se ha utilizado la decocción (durante unos minutos) de 2 cucharadas en una taza y beberla durante todo el día.
RIÑONES: Para conseguir un efecto diuretico en los riñones y la disolución de piedras blandas se ha utilizado la infusión de hojas secas de cerezo, bebiendo varios vasos al día.
ANTISÉPTICO: con tintura (disolviendo en alcohol y filtrado) de hojas secas de cerezo aplicada externamente.
SANGRADO NASAL: También aplicado como tintura.
ARTICULACIONES: Para aliviar el dolor de las articulaciones, la decocción añadiendo también algunas ramas delgadas y dejando hervir unos 15´.
AMIGDALITIS: Se pueden hacer gárgaras con la misma decocción.
PIEL: Para conservar de la piel joven, aprovechando las propiedades antioxidantes, anti inflamatorias y depurativas, preparando compresas untadas en decocción de hojas secas de cerezo con alguna rama fina. También pueden echarse, en el agua de la bañera, un puñado de hojas frescas o secas.

En el próximo post seguiremos investigando y descubriendo los beneficios para nuestra salud de los arboles y plantas que nos rodean de forma gratuita y generosa.
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